El aire se regresa mucho más frío, los días se acortan y las cumbres empiezan a teñirse de blanco. En el caso de que seas un apasionado del snowboard, sabes que esa sensación es el pistoletazo de salida para la mejor temporada del año.
Sin embargo, lanzarse a la montaña sin preparación es la receta perfecta para agujetas extremas, cansancio prematuro o, en el peor caso, una lesión. A fin de que este año aproveches desde el primer descenso hasta el último, hemos listo esta guía fundamental para ponerte próximo.
1. Prepara tu cuerpo: El entrenamiento "Fuera de Pista"
No precisas ser un deportista olímpico, pero el snowboard exige bastante a determinados conjuntos musculares. Comenzar a entrenar 4 o 6 semanas antes va a marcar la diferencia.
- Piernas de hierro: Las sentadillas (squats) y las zancadas (lunges) son tus mejores amigas. El snowboard depende de tus cuádriceps y glúteos.
- Core (Abdomen y espalda): El equilibrio viene del centro de tu cuerpo. Haz planchas (planks) y ejercicios de rotación para preparar tu leño para los giros.
- Equilibrio y propiocepción: Si tienes un bosu o una tabla de equilibrio en el hogar, úsalos. Entrenar la estabilidad ayudará a tus tobillos y rodillas a reaccionar mejor frente a las irregularidades de la nieve.
- Cardio: No olvides el fondo. Correr, nadar o montar en bicicleta te ayudará a aguantar todo el día en la estación sin terminar agotado a mediodía.
2. Revisa y mima tu aparato
Tu tabla ha estado guardada todo el verano (probablemente cogiendo polvo). Es hora de darle un poco de amor:
- Encerado y afilado de cantos: Una tabla seca no desliza y unos cantos romos no agarran en hielo. Llévala a una tienda especializada o hazlo tú mismo si tienes el kit. Una tabla bien encerada fluye bastante superior.
- Inspecciona las fijaciones: Mira que todos y cada uno de los tornillos estén bien apretados. Las vibraciones del invierno pasado tienen la posibilidad de haber aflojado alguna parte. ¡No desearás que se suelte una fijación a mitad de pista!
- Las botas: Pruébatelas en el hogar. Cerciórate de que los cordones o el sistema BOA funcionan bien y que no hay moho ni humedad amontonada.
3. El armario: Capas y protección
La meteorología en la montaña es traicionera. La clave es el sistema de tres capas:
- Capa térmica: Remera técnica transpirable (impide el algodón, que retiene el sudor y te enfría).
- Capa de calor: Un forro polar o un plumífero ligero.
- Cubierta exterior: Tu chaqueta de snowboard (que ha de ser impermeable y cortavientos).
Tip extra: Revisa tus guantes y calcetines. Si tienen orificios, es el instante de renovarlos. Nada arruina mucho más veloz un día de nieve que tener los pies mojados.
4. No olvides la seguridad (¡El casco es sagrado!)
Si aún no empleas casco, que este sea el año get more info en que comiences. La tecnología MIPS actual los hace ligeros y muy cómodos. Además, comprueba el estado de tus gafas de ventisca (goggles); si el cristal está muy rayado, tu visibilidad (y tu seguridad) se va a ver perjudicada.
5. Planificación: Los detalles logísticos
- Forfait: Muchas estaciones ofrecen descuentos por compra anticipada o abonos de temporada más económicos si los compras antes que abran las pistas. ¡Ahorra algo de dinero!
- Seguro de esquí: Cerciórate de tener un seguramente cubra accidentes en montaña. Es una inversión mínima que te da una tranquilidad enorme.
- Puesta a punto mental: Mira vídeos, repasa la técnica y, más que nada, ¡visualiza esos descensos!
Conclusión
La temporada de snowboard es corta, así que no dejes que la carencia de preparación te quite días de disfrute. Con el cuerpo listo, el aparato a punto y las ganas a tope, vas a estar volando sobre el "powder" antes que te des cuenta.
Y tú, ¿ya tienes todo listo para el primero de los días? ¡Cuéntanos en los comentarios cuál es la primera estación que piensas conocer este año!
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